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Deshidratación: por qué el calor aumenta el riesgo y cómo prevenirla

¿Qué es la deshidratación?

La deshidratación es un proceso que ocurre cuando el organismo pierde más líquido del que recibe. En palabras simples, es cuando la persona no se hidrata con agua durante horas.

Pero para que vayamos entendiendo, lo primero que debes tener muy claro es que beber agua de forma diaria es esencial para regular la temperatura corporal, para transportar nutrientes al organismo, para favorecer la digestión y para permitir el buen funcionamiento de órganos y músculos. Por eso, ten en cuenta que cuando tienes la sensación de tener sed, significa que tu cuerpo está avisando que se está deshidratando y que necesita recuperar líquidos.

Tipos de deshidratación

La medicina actual señala que existen tres tipos de deshidratación los cuales se clasifican según la cantidad de agua que se pierde en relación con los electrolitos.

1. Deshidratación isotónica: En este tipo de deshidratación es el más frecuente y en ella se pierde una cantidad proporcional y equitativa de agua y sales minerales. Ocurre usualmente por vómitos, diarrea o falta de agua.

2. Deshidratación hipertónica: Aquí se pierde más agua que sales minerales, y el nivel de sodio en la sangre aumenta. En este tipo de deshidratación ocurre un proceso en el que el agua sale del interior de las células hacia el exterior para equilibrar el medio, lo que provoca una deshidratación notoria y sensación de mucha sed.

3.- Deshidratación hipotónica: En este tipo de deshidratación se pierde una mayor cantidad de sales minerales que de agua, y es muy común cuando se pierde mucho sudor y se repone el líquido solo con agua, pero sin sales minerales.

¿Cuánta agua beber durante el día?

Ante esta pregunta tan recurrente, el jefe médico de Help Rescate, Dr. Ney Tello, asegura que una persona adulta “debe beber -como mínimo-, entre 6 a 8 vasos de agua al día, además de ingerir frutas con gran cantidad de agua”.

Asimismo, sostiene que para evitar la deshidratación es importante “disminuir -o evitar en lo posible-, el alcohol y los alimentos altos en azúcar”.

Síntomas

Sentir sed intensa, cansancio físico, fatiga y mareos, piel reseca, dolor de cabeza, confusión mental y tener una orina más oscura de lo habitual, podrían ser algunas señales de deshidratación en personas adultas.

Sin embargo, los síntomas en los niños son distintos y hay que prestarles mayor atención. Estos son: boca y lengua seca, irritabilidad, somnolencia, menor cantidad de orina, ausencia de lágrimas al llorar, ojos o mejillas hundidos. Si los síntomas son intensos o el estado general empeora, es importante buscar atención médica.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de deshidratación son muchos y el calor y no beber agua diariamente son solo uno de ellos. Existen otros tales como: permanecer durante mucho tiempo al aire libre, transpirar en exceso, presentar vómitos o diarrea, o hacer ejercicio intenso.

Si vives con adultos mayores, recuerda que ellos requieren especial atención. Esto debido a que con los años disminuye la sensación de sed.

La deshidratación es más frecuente en verano

Durante el verano, el calor provoca la pérdida de agua a través de la transpiración, sobre todo si una persona realiza mucha actividad física o en quienes trabajan al aire libre y está expuesta a altas temperaturas. Si eres una persona que le gusta caminar, hacer deporte y pasar muchas horas al aire libre, procura llevar siempre bloqueador solar, lentes de sol, un gorro que te de sombra y una botella de agua.

Sobre esto, el Dr. Tello asegura que lo importante es “evitar salir a la calle durante las horas de mayor temperatura. Asimismo, es igual de importante andar siempre con una botella de agua, utilizar bloqueador solar con un buen filtro UV, y usar lentes de sol, ropa ligera y antitranspirante”.

¡En Help Rescate te invitamos a adoptar hábitos saludables para mejorar tu calidad de vida y proteger tu salud a largo plazo!

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